Todo sobre ese agotamiento mental y emocional que te boicotea con tanto cansancio, olvido y baja autoestima.
Y es que el agotamiento emocional y mental no se quita con más horas de sueño ni tomando vacaciones, sino cambiando así de mentalidad e introduciendo estos hábitos en tu día a día
Con ayuda psicológica, desentrañamos el origen, síntomas, consecuencias y cómo se gestiona de forma correcta el agotamiento emocional.
¿Qué se entiende por agotamiento mental y emocional?
El agotamiento emocional se manifiesta en el plano físico, sí, pero no se soluciona descansando, durmiendo más horas o tomando vacaciones; de ahí su complicación y gravedad.
Se trata de un estado íntimamente relacionado con el estrés y el burnout laboral, precisamente uno de sus elementos es este tipo de cansancio mental, que junto a otros sentimientos, dificulta pensar con claridad, poner atención o recordar.
¿Qué produce el agotamiento mental y emocional?
Es un estado psicofísico de ausencia de energía y desmotivación, generalmente originado por una sobrecarga de esfuerzo psíquico.
Las personas que lo padecen sienten una disminución de su capacidad cognitiva, de su energía y recursos para hacer frente al día a día.
Se puede manifestar de los siguientes modos:
- Alteraciones del sueño.
- Dificultades en las relaciones humanas (episodios de descontrol emocional, salidas de tono).
- Olvidos
- Problemas para concentrarse y para procesar la información (lo que conduce a la desmotivación y desinterés por casi cualquier tema),
- Baja autoestima vinculada a pensamientos y sentimientos descalificadores y negativos sobre uno mismo
Origen y causas
El agotamiento emocional se vincula con situaciones de estrés, cambios importantes, conflictos sin resolver y acontecimientos abrumadores, que sobrepasan la capacidad de la persona para hacerles frente.
¿Te sientes identificada/o?
No es extraño, la pandemia catalizó este estado de manera generalizada, y sus efectos se han visto prolongados hasta nuestros días. Hay quienes han logrado hacerles frente, pero muchísima gente no; especialmente, cuando les han empujado a cambiar de trabajo, vivienda o estilo de vida.
Por si fuera poco, estamos en la época del año donde el agotamiento emocional se agudiza: El otoño e invierno, precisamente por sus características meteorológicas y poco tiempo de luz, son más propicios a este tipo de estados.
Cómo gestionarlo
- En primer lugar recomendamos introducir hábitos saludables en nuestro día a día, y destacamos la importancia de aprender a pensar en positivo:
- En el agotamiento emocional siempre hay un discurso mental que lo facilita, por lo que hay que promover un diálogo positivo con nosotros mismos, que nos ayude a mejorar la autoestima.
- Por otro lado, practicar ejercicio físico es fundamental para reequilibrar la energía y distanciarnos del tema que origina el estrés.
- El cuerpo nos avisa de la sobrecarga que estamos viviendo, por lo que conviene prestarle la atención y cuidados necesarios.
- Finalmente, reflexionemos y tomemos decisiones que procuren equilibrio en nuestra vida, a la vez que ponemos límites a lo que queremos y a lo que no.

