La OMS y Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio proclamaron en 2003 y con carácter recurrente anual el 10 de septiembre como Día Internacional para la prevención del suicidio.
El objetivo de conmemorar esté día es poder concienciar a nivel mundial que el suicidio puede prevenirse. Por desgracia, el suicidio es una realidad que afecta de por igual a familias y a países. Se estima que a nivel internacional, cada año casi un millón de personas se suicidan. Por si la cifra no fuese ya lo suficientemente brutal, en estimaciones de tiempo, en el mundo ocurre un suicidio cada cada 40 segundos.
La esperanza asoma cuando comprendemos que es posible la prevención del suicido. Para ello es vital conocer los factores de riesgo, que desde luego existen, y manejar las herramientas que permitan detectarlo. La concienciación de la sociedad resulta imprescindible para superar la prevención del suicidio.
¿Qué puede llevar a una persona a pensar en el suicidio?
Son muchos los factores psicológicos, sociales o de otro tipo que pueden transformarse en un momento dado en causa de conducta suicida, por eso resulta tan importante ser capaces de detectar que algo no va bien.
- Entorno Escolar. Factores como la historia psiquiátrica familiar o determinadas enfermedades mentales resultan determinantes, pero no podemos pasar por alto otros factores como la incapacidad de asumir la pérdida de un ser querido, la depresión y desde luego, el acoso escolar, social y sexual, que puede culminar en suicidio.
El bullying, o acoso escolar empuja a miles de jóvenes a no ver una salida diferente al suicidio. Resulta vital extremar las precauciones en este sentido. El “no quiero ir al cole” suele esconder alguna realidad de carácter grave.
El acoso sexual y la discriminación sexual en estas edades, es también con frecuencia, desencadenante de conductas suicidas.
- Entorno Social: La incapacidad de gestionar las relaciones con otras personas, la violencia doméstica o el estrés en el ámbito familiar o laboral también juegan un importante papel para el futuro suicida. Si a esto sumamos determinadas enfermedades mentales, el abuso de alcohol y drogas o entornos familiares complicados, el coctel suicida es completo.
- Los mayores: En las personas mayores, la soledad, la depresión y el dolor por enfermedad pueden llevar a un mayor a optar por el suicidio como única vía de escape.
ÉLICE PSICOLOGÍA
Prevención del suicidio
Si detectas alguno de los siguientes síntomas en amigos o conocidos, consulta con los profesionales.
Prevención del suicidio
Si fuese fácil detectar que una persona se está planteando el suicidio, sería posible impedirlo, pero desgraciadamente no resulta una tarea sencilla. No obstante, determinadas señales pueden hacer sospechar que algo no va bien. Vamos a analizar algunas de ellas.
- Frases del tipo “Ojalá me muera” “la vida es una mierda” y similares fuera de un contexto de comicidad
- Aislamiento radical no habitual.
- Cambios de humor frecuentes.
- Interés obsesivo por la muerte.
- Incapacidad de gestionar una situación que evidentemente “le supera”.
- Consumo creciente de alcohol y drogas.
- Tendencias autodestructivas, autolesiones, asunción de riesgos innecesarios.
- Despedidas extrañas “definitivas”
Todas o algunas de estas señales son muy habituales y con frecuencia nos avisan de que estamos ante una persona con una potencial conciencia suicida. Es el momento de acudir a consulta y ver que está pasando, que lo motiva y poner remedio.

